No es desde mis oídos rotos que te olvido,
ni es mi grito desviado a razones vacuas
la voz que dejó de pronunciar tu nombre.
A veces me hago la sordomuda
simplemente,
por quedar a solas contigo... conmigo.
Y me dedico a asolapar el corazón con la arcilla roja,
que impermeable,
me mantenga alejada de esta humedad dañina
del vivir sin ti.
El Encantamiento De La Bruja Brújula
Hace 11 años
1 comentario:
Bellísimo mi niña.
Yo sí que me he quedado muda.
Te quiero.
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