pero te cobijo entre los pliegues de mis alas
y allí, donde me impides el vuelo,
soy paloma herida
esperando de tu mano alimentarse.
A veces me entran ganas de cegarte
mientras sesgo hacia ti la acuciante mirada,
ausencias de unos ojos, no caben bajo las alas de la paloma
que enfebrecida enajenada,
espera en tu mirada contemplarse.
A veces me propongo el desasirte
y desnuda de tu piel, encerrarme tras los siete cerrojos del olvido
del óxido y del tiempo...
como hembra/ paloma desahuciada…
ya tan sólo llorarte.
Pero a veces,
¡ay de mí¡ cuando a veces me descuido
y te retengo
ansiosa, por besar el cielo azul
que nos cubra bajo su bóveda
y nos deje atravesarlo con un vuelo en armonía,
porque tú,
tú te me desprendes una vez más;
en pleno vuelo
te me desprendes
y yo,
yo te persigo en vertical caída hacia el abismo
alejándome de mis a veces, alejándome de mí.
