
Hay un recuerdo de ti en esta noche en vela.
Palpo entre costurones,
los sueños que ayer unieron nuestros cuerpos.
Comprendo, tal vez tarde, que artilugios de amor, los versos,
no deben usarse en vano;
y los míos ya no alcanzan su fin. Se desprendió de ellos
ese verbo primigenio, inocente, con que escribía
para ovillar tu nombre entre sus volutas.
¿Qué haré?
Qué haré en esta noche en vela
si se impuso el tiempo del silencio, y andan las horas desplomándose,
mudas de cansancio
sobre mi vientre.
Qué haré si sonó un toque de queda, una orden de retirada
a todas las palabras que escogí para definirte,
para reconocerte…
¿Qué haré?
Gadi.