
Anclada sobre tu pecho
Anclada sobre tu pecho deviene el tiempo sin prisas.
Cae la tarde.
Despistada, una mariposa revolotea sobre nuestro lecho.
Trae el aire la suave brisa del mar
para acariciar los cuerpos desnudos,
dormitamos in situ un sueño de amor eterno
que sucumbió a la borrachera de pasión.
Un sello imborrable, una impronta hay en nosotros
contra la que no podrá el tiempo.
Y en estas horas detenidas del sopor,
me basta tu dedo índice recorriendo el contorno apacible de mi hombro.
Luego un mirarte dormido,
un velar tu sueño tal vez ausente ya de mi,
son los caprichos de Morfeo. Te acompaño cerrando mis ojos;
sin luz, a tientas...
beso los tuyos, beso tu boca ahora cráter apagado.
Duerme mi amor, duerme, te susurro
mientras escribo sobre tu espalda mensajes subliminales de amor.
