Búscame en las navajas de la noche,
en esas horas hirientes del vacío, donde la luna,
recibe conjuros y provoca la locura.
Búscame bajo tus párpados cansinos
y en los ensueños de tus deshoras.
Cuando sientas que la almohada,
tu amante compañera, tu única amiga...
esquiva su regazo al guerrero que dentro de ti
le implora hospedaje.
Búscame cuando el engaño te cuente de mi vida,
no escuches su voz, que nada sabe,
que todo inventa
trayéndote de mí lo que no existe. Lo que no es.
Búscame,
búscame asomada en las almenas de tus ojos
porque es allí donde existo y soy... y apenas vivo
tejiendo versos impares...
llorando lunas y lunas.
