
De lo que aconteció a Doña Inés tras la partida de Don Juan.
Hoy me pregunto Don Juan…
¿No serás tú aquel Tenorio
diestro en el arte amatorio
apostado en un diván,
de almas que correrán
conmigo la misma suerte?
Empeñada en retenerte
muerte doy a mis desvelos,
al fuego arrojo mis celos
y te adentro hasta tenerte.
Qué locura si a mentiras
me enredaste el pensamiento
Yo que entrego el sentimiento
hasta al aire que respiras.
Qué es de mi boca si expiras
desprendido de mi instante.
Qué de mi sexo anhelante,
de mis pezones sin dueño.
Dónde guardaré este sueño
de un amor tan desbordante.
Sirva tu capa señor
para quedar protegida
cual novicia guarecida
en tu convento de amor.
Alejada del color
esta Inés, alba, desnuda,
contiene al rostro que muda
en mi sonoro silencio.
A muerte yo me sentencio,
si se confirman mis dudas.
¿No serás tú aquel Tenorio
diestro en el arte amatorio
apostado en un diván,
de almas que correrán
conmigo la misma suerte?
Empeñada en retenerte
muerte doy a mis desvelos,
al fuego arrojo mis celos
y te adentro hasta tenerte.
Qué locura si a mentiras
me enredaste el pensamiento
Yo que entrego el sentimiento
hasta al aire que respiras.
Qué es de mi boca si expiras
desprendido de mi instante.
Qué de mi sexo anhelante,
de mis pezones sin dueño.
Dónde guardaré este sueño
de un amor tan desbordante.
Sirva tu capa señor
para quedar protegida
cual novicia guarecida
en tu convento de amor.
Alejada del color
esta Inés, alba, desnuda,
contiene al rostro que muda
en mi sonoro silencio.
A muerte yo me sentencio,
si se confirman mis dudas.